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domingo, mayo 09, 2010

Coaching personal y equilibrio

“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes” 
Albert Einstein

Me gusta definir el coaching como un proceso conversacional de aprendizaje que facilita centrarse en la solución más que en el problema, promover cambios y, en definitiva, tener una mayor conciencia y responsabilidad sobre la realidad. 


Un proceso de aprendizaje, de desarrollo personal y profesional, que ocurre entre dos personas, donde el coach asiste en el aprendizaje de nuevas maneras de observar, de ser y de hacer (ser para hacer, hacer para tener). Con el reto de conseguir sus objetivos – resultados , personales y/o profesionales, y experimentar un mayor grado de bienestar, serenidad, equilibrio, prosperidad y satisfacción. 


Aprender es incrementar la capacidad para obtener los resultados que deseamos. Alcazamos el aprendizaje cuando disponemos de acciones que no se podían realizar en el pasado (y no solo conocimiento). 


Para completar un proceso de aprendizaje, es necesario pasar de la información - conocimiento a la acción. Para hacerlo continuo, es necesario reflexionar sobre las consecuencias de la acción y descubrir desvíos entre lo planeado y lo producido. Es esto consiste un proceso de coaching. No existe el enseñar sino sólo el aprendizaje continuo. El conocimiento no está en el coach sino en sus clientes, éste ya posee los recursos y el potencial necesarios. 


Lo que impulsa a las personas a iniciar un proceso de coaching, a aprender y actuar, es siempre alguna insatisfacción y la visión o expectativa que “algo” puede cambiar.
Para mi el Coach es un agente de transformación, un facilitador de aprendizaje. La misión de un coach es detectar y disolver los obstáculos (juicios, emociones, estados de ánimo, corporalidad…) que limitan el potencial y la acción e impiden la concreción de proyectos de las personas. 


El coaching personal se ocupa de la vida de los clientes en todas sus dimensiones, por decisión de las personas, no por la decisión de las empresas u organizaciones a las que pertenecen. Entre las áreas de coaching personal están la salud, espiritualidad, crecimiento emocional, carrera profesional ocio y conciliación vida/trabajo profesional, trabajo, dinero, pareja…. Cualquier dominio que el cliente decida. 


El principio básico implícito es que el cliente tiene en su interior las respuestas y los medios para desarrollar las capacidades que le permitirán descubrir cómo alcanzar un mayor nivel de bienestar y rendimiento en todas las áreas de su vida. El coaching y el coach (persona que guía y acompaña el proceso) simplemente ayudan a su cliente a descubrir la manera y los medios para conseguirlo. 


La intervención se basa en el principio de autonomía del cliente.Él es quien decide, quien opta y, en último término, quien resuelve, asumiendo la responsabilidad de los resultados, desde su autonomía y compromiso. 


El proceso del coaching permite a la persona ver sus objetivos, metas o sueños fuera de si, despegándose de los obstáculos y limitaciones. Allí se produce la "relación de coaching" donde el cliente decide las ACCIONES que tomará próximamente para alcanzar sus objetivos
Durante el proceso se clarifican los valores y visiones, se establecen objetivos y nuevas acciones para que la persona pueda llevar una vida más satisfactoria. Es él quién decide, quién opta, quién establece los ritmos, los temas de conversación y quién en último término resuelve. 


La mayor parte de mis clientes buscan una mayor equilibrio – balancear en su vida.La Palabra “equilibrio” surge constantemente. Buscar el equilibrio entre la vida profesional y personal, en la vida misma… 


Equilibrio (Balance) un concepto tan amplio como importante a la vez. 


¿Qué significa estar en equilibrio? Hay una gran cantidad de sinónimos que aparecen en el diccionario: contrapeso, consonancia, armonía, mesura, moderación, simetría, quietud, sensatez, igualdad, proporción, estabilización, contrapartida, ponderación, ecuanimidad. 


En mi práctica de coaching he encontrado personas que buscaban: 



  • Equilibrio emocional 
  • Equilibrio en las diferentes áreas de la vida (ej familia y profesión) 
  • Equilibrio entre diferentes intereses personales 
  • Equilibrio entre lo individual y lo social 
  • Equilibrio con uno mismo (estados del yo - AT..) 
  • Equilibrio entre las demandas internas y externas 
  • Equilibrio energético (corporalidad) 
  • Equilibrio financiero 
  • Equilibrio entre nuestras necesidades de realización, reconocimiento y contribución 
  • Equilibrio entre hablar y escuchar, entre proposición e indagación 
  • Equilibrio entre el “hacer” y el “ser”….. 


Es importante aclarar que “equilibrio” no es lo mismo que “equilibrado” en el sentido de tener la misma medida de diferentes variables. Existe un “punto de equilibrio” que las personas, las empresas y la sociedad en general buscan y que es fluctuante, se asemeja a un balancín. Una vida en equilibrio no significa tener la misma “medida” de familia, trabajo, ocio..



Lo más común es vivir con el piloto automático encendido. Es decir, comer, trabajar, llegar a casa, conversar, ver televisión y nuevamente otro día más, parecido al anterior. Fin de semana, deporte, siesta, amigos quizá, en el mejor de los casos. Y estamos en lunes de nuevo, otra semana más, otro mes más, otro año más y mira cómo ha crecido tu hijo. A veces, el proceso de interrogarnos sólo sucede cuando tenemos una crisis o cuando estamos cerca de la muerte. Y es la pregunta del sentido la que más nos puede doler, es la sensación de no saber para qué hemos hecho todo lo que hemos hecho.

El equilibrio en coaching trata básicamente de ampliar las perspectivas del cliente sobre una determinada situación, proyecto o temática. Ver las posibilidades más que las circunstancias.Las posibilidades de diseñar futuro (desde el futuro) y salir de la transparencia, de la fuerza de la inercia. Pasar de una actitud de victima a protagonismo del nuestro equilibrio y nuestra vida. 

El coaching para el equilibrio pretende que desconectemos el piloto automático y que no vinculemos a la vida. Hoy necesitamos tomar conciencia de nuestras vidas porque de alguna manera hemos pasado de un “paradigma de relojería”, en donde todo estaba mecánicamente predeterminado, fijo y lineal, a uno mucho más abierto, flexible, holístico y ecológico, que exige de todos una transformación fundamental de nuestros pensamientos, de nuestras percepciones y de nuestros valores. 


En el coaching, el equilibrio equivale a sentir que todos los aspectos de la vida forman un conjunto armonioso alineado con el futuro diseñado por cliente (visión, misión y valores). Éste diferente para cada persona e incluso para una misma persona en distintos momentos. El equilibrio es fluctuante, está en movimiento.


Equilibrio implica movimiento, acción


I JORNADAS DEL COLEGIO OFICIAL DE PSICOLOGOS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA SOBRE PSICOLOGÍA Y COACHING, 7 de mayo de 2010

- “COACHING PERSONAL Y EQUILIBRIO”.
Ponente:
D. Ricardo Guillem Guillem.
Psicólogo, Coaching personal y ejecutivo.
Coaching Valencia
Grupo de Coaching COPCV.
http://www.cop-cv.org/?id=1038&seccion=noticias

viernes, enero 01, 2010

Pensamientos que traen la felicidad

El incremento de momentos de felicidad está disponible para todos. El primer paso hacia una vida más feliz es darse cuenta de las propias actitudes que no están ayudando. Una vez que hagas algunos ajustes en la manera que piensas de ti mismo, te será más fácil hacer cambios en tus acciones que te traerán felicidad.

1. Si no eres feliz, toma tu mismo la responsabilidad de serlo (feliz).
2. Date permiso de hacerte feliz – aún cuando al hacerlo, otros se hagan infelices.
3. Toma tiempo para hacer las cosas que te hagan feliz y te sean placenteras
4. Haz cosas para otros y para tu comunidad sin esperar nada a cambio.
5. Sacrifica los placeres a corto plazo y afronta las incomodidades para poder tener ganancias a largo plazo.
6. Acepta los fallos de otros y los tuyos.
7. No tomes las cosas personalmente.
8. Arriésgate –en el trabajo y en su vida personal– a pesar de que fracases.9. Que no te importa tanto lo que la gente piensa de ti y de lo que haces.
10. Considera la incertidumbre como un reto –no le tengas miedo.

Encontrar la felicidad es una empresa de toda una vida con muchos altibajos. Un acercamiento racional a la felicidad le pude ofrecer una manera de estar en control de su propio camino. Le presenta un grupo de actitudes y creencias –una manera de pensar– que en combinación con acciones, puede ayudarlo a alcanzar sus metas de ser más feliz y satisfecho.

Fuente: http://www.piensadiferente.com/

sábado, octubre 04, 2008

El contexto lo es todo: el ser y la nada



En el juego de la vida el ser humano tiene la doble condición de contexto "ser" y contenido "manifestación".

Lo que creemos que somos limita o expande nuestras posibilidades. Operamos en nuestras vidas identificándonos con el cuerpo, los pensamientos o las emociones. En la medida en que demos por cierto que somos alguna cosa, nos vamos a adherir, a identificar con eso y eso nos va a controlar. El ser que soy tiene pensamientos, emociones y un cuerpo, en cambio yo no soy mi experiencia, soy el que tiene la experiencia. Soy contexto, todo lo demás es contenido. Soy el que sostiene el contenido.
El ser sería el contexto, los pensamientos, le físico, las emociones, el contenido. El ser no es alguna cosa, Heidegger lo llama “la nada”. La nada como posibilidad del todo.

Es difícil captar que somos nada, “no cosa”. La mente sólo entiende y puede captar cosas. Si me pregunto ¿quién soy? La mente tiene un motón de respuestas en relación a que soy algo (mujer, alto, somático…). Si me identifico con algo me pasaré la vida, por supervivencia, defendiendo ese algo y eliminaremos las restantes posibilidades. Si soy nada, la mente lo vivencia como la muerte.

La mente va a resistir esto porque quiere que nos identifiquemos con algo. Ella quiere persuadirnos para sobrevivir, de modo que somos alguna cosa que cae dentro de sus categorías.

Las posibilidades existen cuando capto que no soy nada. Cuando entiendo que no soy nada todo es posible.

Si me quedo con la posibilidad de que no soy nada, hay todo, porque él único espacio que puede contener todo es la nada. El contexto que permite el todo como contenido es la nada.

Mientras sea algo no puedo se otra cosa, si soy algo, solo puedo ser algo, no puedo ser otra cosa, ese algo puede ser solamente ese algo. No hay posibilidad en ese algo, solo unas pocas opciones.

En los momentos de la vida en que todo funciona, es porque mi manera de ser era la que se requería. Pero lo que se requiere en la vida va cambiando. Cuando dejo de funcionar es porqué no estoy siendo el que tengo que ser.

“Cuando conocía todas las respuestas me cambiaron las preguntas” Benedetti

Nos podemos transformar, podemos ser de la manera que tengo que ser para lograr lo que quiero; porque soy nada, que significa que puedo ser todo, porque la nada es el único espacio que puede contener el todo.


El ser es un contexto, un espacio, no es una cosa. La distinción entre contexto y contenido permite que la relación que yo tengo conmigo mismo se transforme si yo paso a tener experiencias en lugar de ser mi experiencia.

Al experimentar mi ser como nada, puedo comenzar a comprender que soy todo. El contexto es todo. Si la mente me limita a algo, a su realidad, pierdo un potencial enorme de lo que la vida podría ser para mi.

sábado, septiembre 27, 2008

El ser humano despierto

El "ser humano despierto" es aquel que permanece como un testigo atento y vigilante, no sólo del mundo que lo rodea, sino de sí mismo también: de su cuerpo, sensaciones, emociones y pensamientos.

Esta actitud provoca que nunca se olvide de sí, experimentando esto como un despertar: cuando el ser humano permanece alerta de sí mismo, se da cuenta de que es y está, de que existe, "conciencia del ser".



Ken Wilber nos lleva a trascender la dualidad, acceder al ser despierto, en un sencillo ejercicio:

"Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este mismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama “instrucciones indicativas”. No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.

Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual -en el que flotan estas nubes- es algo muy simple, muy fácil, que no requiere de esfuerzo, espontáneo. Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo alguno, tomas consciencia de las nubes. Lo mismo ocurre con esos árboles, esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de todos ellos.

Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora: quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una tensión en tu cuello. Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.

Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los cuales surgen espontáneamente en tu consciencia. Surgen, permanecen unos instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.

Así que observa: puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres quien las está mirando. Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones. Puedes ver cómo flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos -sino un testigo de su presencia-. En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen, por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu parte.

Y entonces, ¿quién eres tú? No eres los objetos de allá afuera, no eres las sensaciones, no eres los pensamientos -sin esfuerzo, eres un testigo de la presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos. ¿Quién o qué eres tú?

Dilo de este modo para ti mismo: tengo sensaciones, pero no soy esas sensaciones. ¿Quién soy? Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy? Tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy?

Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes hacia el Testigo, y descansas en el Testigo. No soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.

Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que, si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente exquisito y especial. Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra sensación, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres ninguno de éstos.

No es así: mientras descansas en la realización del Testigo -no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos- todo lo que observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una sensación de alivio… alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo puro, aquél que realmente eres.

Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente -y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto-. Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver. Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad -o de vacío puro- en el trasfondo. Y en ese vacío puro -que es lo que eres- surge el mundo entero de lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío -y no alguna de las cosas que surgen de allí-.

Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo, observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia. Las nubes surgen en tu interior -tan así es que puedes saborear las nubes, eres uno con las nubes-. Es como si estuviesen a este lado de tu piel… están tan cerca. El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia. Puedes besar al sol, tragarte la montaña… están así de cercanos. El Zen dice, “Tómate el Océano Pacífico de un solo trago”, y eso es lo más fácil de hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único. ¿Lo ves?"